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lo que aprendimos ordenando el marketing de Clearance

Aprendizajes8 min de lectura

Una empresa de limpieza con más de 140 personas y certificación ISO tenía las redes en manos de un conocido, la web con otra persona y ningún anuncio. Nadie lo hacía mal. El problema era que nadie lo hacía junto, y el que terminaba juntándolo todo era el dueño.

Equipo de Clearance

Clearance, Quilmes.

Si tenés una empresa, seguro tenés este grupo de WhatsApp. El del marketing.

Está el pibe que sube las cosas a Instagram. El diseñador que te hace las placas cuando se las pedís. El que "toca la web" cada tanto. Y estás vos, un domingo a la noche, escribiendo "¿subieron lo de la certificación?" a tres personas distintas, porque ninguno sabe si le tocaba a él.

Vos no armaste la empresa para eso. Pero terminaste ahí: corriendo atrás de gente que no es tu equipo, en un área que no es la tuya, pagando tres facturas distintas por algo que no sabés si funciona.

Esa escena la vimos tantas veces que la convertimos en el primer Insight de nuestras destacadas de Instagram: un chico haciendo redes o cinco proveedores sueltos, ninguno es un equipo de marketing.

Esta nota es para ir al fondo de eso. Por qué pasa, dónde se te va la plata sin que lo veas, cómo saber si te está pasando, y qué hace falta para que deje de pasar. Con un caso real atravesando todo: Clearance, una empresa de limpieza profesional de Buenos Aires que hace poco tenía exactamente este problema.


Por qué a las empresas serias les pasa esto

Clearance tiene base en Quilmes, más de 15 años limpiando oficinas, edificios, industrias y obras en todo el AMBA, más de 140 personas y una certificación IRAM ISO 9001. Una empresa donde los procesos están escritos, auditados y cumplidos.

Y sin embargo, cuando nos conocimos, las redes las manejaba un conocido del dueño, la web otra persona que no se hablaba con él, anuncios no había, y nadie en la empresa podía decir cuántas consultas habían entrado ese mes.

¿Cómo se explica que una empresa así de ordenada tenga el marketing así de desordenado? Con la lógica del que la construyó.

El dueño de una pyme se ocupa, todos los días, de lo que hace funcionar el negocio: la gente, los clientes, la calidad, la plata que entra y la que sale. Eso tiene urgencia. Lo que trae clientes nuevos, en cambio, no grita: no hay un proveedor que te llame por eso, no hay un empleado que te lo reclame, no hay un banco que te lo venza. Entonces queda para después. Y "después" se resuelve como se puede, con quien hay a mano: un conocido que sabe de Instagram, un diseñador que hace placas, alguien que arma una web.

Nadie decide tener el marketing desordenado. Simplemente nunca hay un momento en que alguien se haga cargo.

Esto no es un problema de Clearance. Es la forma en que se arma el marketing en la enorme mayoría de las pymes de este país: por acumulación, no por decisión. Y funciona hasta que dejás de crecer y no sabés por qué.


Los cuatro huecos por donde se te va la plata

Cuando el marketing está repartido entre gente que no se habla, la venta se pierde en los huecos que quedan entre uno y otro. Son cuatro, y el dueño no ve ninguno, porque cada uno está en un lugar distinto.

1. El hueco entre la atención y la respuesta. Alguien ve un video, entra al perfil, escribe. Ese mensaje le cae al de las redes, que no vende. Lo reenvía a alguien que sí vende, pero que está en otra cosa. Para cuando alguien contesta, el que preguntó ya habló con otros dos. En Clearance esto pasaba con constructoras que preguntaban por limpieza de obra: el pibe de las redes no tenía idea de cómo se cotiza una obra de veinte pisos, y no era su culpa.

2. El hueco después del presupuesto. Se cotiza, se manda, y silencio. En una empresa con cinco proveedores sueltos, seguir un presupuesto no es tarea de ninguno de los cinco. Y el que lo pidió no vuelve a escribir: si le interesaba, ya está comparando; si le quedó una duda, nadie se la aclaró.

3. El hueco entre lo que se publica y lo que se vende. El de las redes sube lo que le mandan. El de la web armó lo que le pidieron hace dos años. Ninguno de los dos sabe qué preguntan los clientes por WhatsApp, qué objeción aparece siempre, qué hace que alguien confíe. Entonces el contenido habla de lo que a la empresa le gusta mostrar, no de lo que al cliente le hace decidir.

4. El hueco de los números. Este es el peor, porque es el que esconde a los otros tres. Si nadie mide cuántas consultas entraron, por dónde y cuántas cerraron, ninguna de las pérdidas anteriores existe en ningún reporte. Vos ves que "la venta viene floja" y le echás la culpa al mercado. La venta perdida en los huecos nunca llegó a existir para nadie.


Cómo saber si te está pasando

No hace falta una auditoría. Hacete estas cinco preguntas con honestidad:

  1. ¿Quién es el responsable del marketing de tu empresa? Nombre y apellido. Si la respuesta es una lista, o sos vos, ya tenés la respuesta.
  2. ¿Sabés cuántas consultas entraron el mes pasado, por dónde, y cuántas terminaron en una venta? Si tenés que preguntarle a tres personas para armar el número, no tenés el número.
  3. ¿Cuánto tarda tu empresa en contestar un mensaje que entra a las nueve de la noche? Si no lo sabés, es más de lo que creés.
  4. ¿Qué pasa con el que pidió presupuesto y no compró? Si la respuesta es "nada", ahí hay ventas.
  5. ¿El que hace tus redes sabe qué preguntan tus clientes antes de comprar? Si nunca habló con un vendedor tuyo, no puede saberlo.

Si contestaste mal dos o más, tu marketing no es un área. Es una lista de gente suelta. Y el que la coordina, aunque no lo tenga escrito en ningún lado, sos vos.


Qué es un área de marketing de verdad

Un área de marketing no es "tener redes, web y anuncios". Es que esas cosas trabajen juntas, con un criterio y con alguien que responda por el conjunto. Como producción tiene un jefe de planta y administración tiene un contador, lo que trae clientes nuevos necesita un responsable. Interno o externo, pero uno.

Con Clearance, esto fue lo que hicimos, en este orden:

  • Primero, entender cómo venden. Antes de tocar nada, nos sentamos con el dueño: quién decide contratar una empresa de limpieza, qué le preocupa, qué lo hace confiar, por dónde llega. Sin eso, todo lo demás es tirar plata con más volumen.
  • Después, una sola puerta para las consultas. Todo lo que entra (Instagram, web, WhatsApp, anuncios) va al mismo lugar, queda registrado, y hay alguien encargado de contestarlo rápido y seguirlo hasta el final. El hueco 1 y el hueco 2 se cierran con esto.
  • El contenido al servicio de la venta. Dejó de ser "cosas que se suben" y empezó a mostrar lo que a un cliente corporativo le hace decidir: cómo se certificaron, cómo trabaja la gente, qué saben hacer que otros no. Hueco 3.
  • Anuncios recién cuando la puerta funciona. Llevar más gente a una empresa que contesta tarde es pagar por consultas que se van a morir. Primero se ordena, después se invierte.
  • Y todos los lunes, los números arriba de la mesa. Consultas que entraron, por dónde, cuántas cerraron. Con el dueño. Hueco 4.

Fijate el orden: lo último que hicimos fue lo primero que Clearance nos había pedido. Casi siempre es así.


Lo que cambió, y lo que no

Hoy la comunidad de Clearance es seis veces más grande que cuando arrancamos. Pero ese no es el número que le importa al dueño, ni a nosotros. El que importa es este: entran más de diez clientes calificados por semana, empresas reales con necesidad real, y más de dos de cada diez terminan contratando.

No cambió el servicio. No cambió el precio. Cambió que el marketing pasó a ser un área de la empresa, con la misma exigencia que la operación.

Y cambió algo que no sale en ningún número: el dueño dejó de estar en el grupo de WhatsApp del domingo a la noche. Ahora no coordina. Pregunta cómo vamos.


Qué podés hacer esta semana, con o sin nosotros

No hace falta contratar a nadie para empezar a cerrar los huecos. Tres cosas que podés hacer mañana:

  • Nombrá un responsable. Una persona de tu empresa que, aunque no haga todo, responda por el conjunto y sea a quien le preguntás "cómo vamos". El marketing sin dueño es tierra de nadie.
  • Pedí un solo número por semana: cuántas consultas entraron y cuántas cerraron. Si nadie lo puede armar, ese es el primer problema que tenés que resolver, antes que cualquier video o anuncio.
  • Juntá a tu gente suelta en una conversación. Que el de las redes hable con un vendedor tuyo media hora. Con eso solo, el contenido del mes que viene va a ser mejor que el de los últimos seis.

Si después de eso querés que revisemos juntos cómo está vendiendo tu empresa, escribinos. No tiene cargo. Pero esta nota vale igual si nunca lo hacés.

Esta nota acompaña el Insight 01 de nuestras destacadas de Instagram.

Por Equipo Resulthree

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